jueves, 14 de enero de 2016

Por qué Spider-man mola más que Supermán.


Grant Morrison define a Supermán en su libro Supergods como el súperhéroe de la clase obrera; bien es cierto que en sus primeros números, cuando aun no tenía los poderes bien definidos y saltaba en lugar de volar, se enfrentó a políticos corruptos y gánster de bajo nivel, defendiendo a la clase trabajadora pauperizada por la gran depresión. No obstante, la evolución del personaje le ha llevado a jugar un papel de mantenimiento del sistema. Me explico, el inmigrante, el outsider venido de un planeta oculto (kripton, derivado de la palabra griega) ha llegado a ser el mayor sustentador del sistema dentro del universo DC. Incluso los What If... tipo Hijo Rojo lo colocan como sostenedor del sistema vigente (aunque en este caso el comunista).

Y es que es inevitable, un ser con los poderes que posee el hijo de Jor El, para poder dar juego al guionista, tiene que ponerse del lado del poder establecido, sea cual sea este, lo contrario implicaría cargarse la historia; solo con tácticas de guerrilla, fuera de un centro de mando (que representa el modo de vida americano o soviético, es decir, algo que es más grande que el individuo y a lo que no se puede pegar, soplar o derretir) puede hacerle frente con mayor o menor fortuna[i].

En el lado opuesto nos encontramos a Peter Parker AKA Spider-Man, con unos poderes que, bueno, están bien, pero no lo aleja del mundo. Además, frente a Clark Kent, su vida personal es un desastre (me estoy refiriendo aquí al arquetipo, obviamente ha habido periodos en la serie en los que cualquiera hubiera dado un brazo por tener su vida: casado con una supermodelo, trabajando en una gran empresa científica, viviendo en un apartamento en el centro de Manhattan...), tanto respecto a amores como a trabajo y finanzas. Es un tipo corriente, salido de un barrio residencial, realmente originario de la clase trabajadora. Y con la típica suerte Parker, la misma de los currantes, la mala: si algo le puede salir mal, seguramente le saldrá mal.

La identificación para mí está clara, siento mucho más cercano a Parker que a Kent. Pese a la cantidad de meteduras de pata que han perpetrado algunos guionistas, la esencia del sobrino de la tía May me sigue pareciendo la mejor de las que se han creado en el conjunto de las obras Mainstream de los tebeos.

Hay un hecho significativo que conviene no olvidar, tal y como planteaban en Kill Bill vol. 2: Supermán es el protagonista del tebeo, como suele ser la norma, incluso en su relación romántica con Lois Lane, ella está enamorada de Superman, Clark es un disfraz para pasar desapercibido y poder vivir la vida de una persona normal. Lo que busca el lector al pasar las páginas es a Supermán, porque es la base de la historieta. Las gafas son el disfraz, no la capa y los calzones por fuera.
Por contra, en Spider-Man el protagonista es Peter Parker, los verdaderos creyentes esperan cual será la próxima vuelta de tuerca de la vida de Peter ¿morirá por fin la tia May?¿Conseguirá a la chica?¿Conseguirá acabar sus estudios pese a haber suspendido gimnasia?, el villano pasa en muchas ocasiones a un segundo término. Está visión del héroe ya vino marcada en sus inicios por la labor de Steve Dikto, que defendió con uñas y dientes la figura de un chico corriente y moliente, que podía ser cualquiera, con la suerte (mala o buena, depende el día) de que le hubiera mordido una araña radioactiva, que en lugar de producirle cáncer le dio poderes arácnidos.
En definitiva, Supermán es el vencedor eterno, incluso a pesar suyo, que busca la vía de escape disfrazándose de perdedor, do hombre normal, atrapado por sus poderes en la labor de salvar al mundo, pero siempre desde una visión no marcada por él, no puede hacerlo por su propia personalidad a riesgo de convertirse en villano.
Spider-Man es la representación de la clase trabajadora, el luchador impenitente, enfrentándose siempre contra un muro que sabe imposible de derribar, aunque a veces lo consigue.
Estos dos arquetipos de héroe son la representación de dos clases sociales: la burguesía y los trabajadores. Por un lado los sostenedores del sistema actual, el capitalismo, y por otro los que se encuentran sojuzgados por este, los nadie que decía Galeano.

En definitiva, estos dos personajes representan dos modos de ver la vida, desde arriba o desde abajo.
Y por eso, sin duda, Spider-Man mola infinitamente más que Supermán.



[i]  Sería interesante en este punto analizar la serie Supreme Power de Strazinsky que contradice y a la vez apuntala esta tesis, pero eso será objeto de otro escrito

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