domingo, 11 de marzo de 2018

LAS TRES EVAS


Según el Génesis bíblico hay dos momentos de creación de la mujer, uno primero en el que hombre y ella son creados iguales y una segunda en el que ella surge de una parte del cuerpo de él. Según la tradición judía hay hasta una tercera Eva, creada a petición de Adán después del primer fracaso, pero que al ser hecha desde cero mientras él observaba con lo que eso implica (vio como se creaban los huesos, músculos, articulaciones, sangre, fluidos, secreciones... que provocó un enorme rechazo en el hombre), también fue descartada.
Las tres no son más que un intento de justificación de la superioridad del hombre sobre la mujer, es decir, un apuntalamiento del Patriarcado y denostación del Matriarcado y las diosas que hasta poco antes eran hegemónicas.

Vayamos explicándolo por el orden cronológico que supone la Biblia.

  1. La primera Eva, en realidad llamada Lilith. Según el Antiguo Testamento fue creada al mismo tiempo que Adán (Gn 1,27: Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.); según un texto judaico (Midrash) fue creada a posterior del hombre cuando este, al poner nombre a los animales por orden de Dios, “se sintió celoso de sus amores” y pidió una pareja, pero esta no fue hecha de arcilla si no de “inmundicia y sedimento”. Hay que apuntar aquí que, según textos judaicos no canónicos para el cristianismo, antes de pedir una pareja igual a él, intento acoplarse con cada hembra de las diferentes especies pero ninguna le satisfizo; un curioso caso de zoofilia que haría revolverse en su sofá a los guardianes del catolicismo.
    El caso es que una vez creada Lilith, ella y Adán no encontraron la paz juntos, ya que cada vez que intentaban mantener relaciones sexuales ella se negaba a ponerse debajo al considerarse su igual. Adán intentó obligarla por la fuerza, así que Lilith pronunció el nombre mágico de Dios, se elevó por los aires y lo abandonó.
    ¿Qué significa este mito? Según la literalidad del texto bíblico hombre y mujer fueron creados en igualdad de condiciones, lo que implica los mismos derechos y obligaciones, al no haber diferencia en su nacimiento no hay diferencias en su papel en el mundo. Este texto parece ser sacado de mitologías mucho más antiguas que la judaica, posiblemente sumerias o acadias. Curiosamente el Génesis de las religiones del libro hacen un ímprobo esfuerzo para colocar a esta primera mujer, que reivindica ser igual al hombre, como la mala del cuento. La legitimación de este mito de la superioridad del hombre sobre la mujer es patente. Si damos por sentado que la religión judía fue desarrollada, como demuestra entre otros M. Eliade en su Historia de las Creencias y de las Ideas Religiosas, como un proceso de sincretismo entre diversas mitologías previamente existentes, vislumbramos una intencionalidad en el escrito del Génesis de justificar la diferencia política entre el hombre y la mujer. Parece bastante obvio que desarrolla una explicación de las luchas y resistencias del matriarcado frente a la dominación masculina.
    Lilith según diversos autores se relaciona con la diosa Isthar, presente en la religión asirio-babilónica, diosa de la fecundidad y el sexo, una de las diosas predominantes en ese panteón. Fijémonos también que según los expertos las historias del génesis son escritas posteriormente al paso de la Diosa Madre al Dios Creador, con todo lo que ello implica, pero que, sin embargo, posiblemente subyacerán aun los conflictos entre patriarcado y matriarcado. Está bastante aceptado que Lilith representa a las mujeres cananeas que adoraban a Diosas Madre y practicaban la promiscuidad prenuncial.
  2. La segunda Eva, que en realidad no llegó a tener nombre, según la midrash fue creada mientras Adán miraba, con lo que fue consciente de todo el proceso; no fue que Dios chasquease los dedos y apareciese la nueva mujer, sino que la fue creando de dentro a fuera paso a paso: primero los huesos, músculos, órganos internos, luego las secreciones internas, la sangre, la saliva, la bilis, la piel, el pelo... hasta tener una mujer completa. Esto resultó demasiado para Adán, que la rechazo inmediatamente. Podemos interpretar de este mito varias cosas: Por un lado, el trabajo de Dios es demasiado duro para que un hombre pueda soportarlo, no podemos si quiera aspirar a hacer lo que Él hace; por otro, que al ver el hombre la creación de una igual, vio como él mismo era, lo que fue traumático ya que está formado por cosas tan desagradables que no puede aceptarse y mucho menos tener a su lado a alguien que le recuerde lo que es (el concepto de culpa que luego desarrolla espectacularmente el catolicismo tiene aquí un hito fundacional).
    Esta segunda Eva es expulsada del Edén por el rechazo de Adán y se supone que vagó por el mundo sin propósito. Esto nos indica ya el momento en el que la mitología judaica le da al Hombre el poder sobre la mujer, sobre su destino y su papel en el mundo, es él el que decide quien será su compañera y ella no tiene nada que decir.
  3. La tercera Eva, la única llamada propiamente así, es la culminación de la imposición del patriarcado y generalmente la única historia conocida sobre la creación de la mujer. No repasaremos la historia de sobre conocida, solo apuntar que al surgir de una costilla del hombre, despojamos de toda la divinidad a la figura de la mujer (hay algunas historias que se han desechado, tal vez por pasarse de frenada, como la que dice que la mujer surge de una cola vestigial de Adán), que ya debe toda su existencia al hombre, que cede parte de su cuerpo para que ella viva.


Las tres historias, las tres mujeres primigenias de la tradición judeocristiana, son un mito elaborado con el propósito de cualquier mitologías, el legitimar situaciones sociales y políticas (entendidas en sentido amplio) en las que se encuentra o se quiere imponer en la sociedad a la que se dirigen. En este caso se busca la legitimación del patriarcado al mando de la sociedad, dejando en papel secundario y supeditado al hombre a la mujer.
Aquella que no estaba para cumplir los deseos del hombre, no podía vivir en sociedad y era expulsada; aquella que intentara parecer igual al hombre, no tenía sitio en el mundo.
Solo aquella que era sierva de él podía ser su compañera y viajar a su lado, pero siempre un paso por detrás.

Los mitos nos dan explicaciones para el mundo que nos rodea y por regla general son utilizados por el pensamiento dominante para apuntalar su hegemonía; la religión católica y judía son también mitologías utilizadas por las clases dirigentes (aunque a veces se cuelan mensajes subversivos, que veremos en otras ocasiones) para que sus fieles acepten el papel del mundo que les corresponde, y más aun, relegar a los no creyentes al margen de la verdadera sociedad. En ocasiones son también adaptaciones de la verdadera historia que ocurrió, contadas para que no se perdiese la memoria de grandes luchas o de terribles derrotas, pero revestidas de un halo místico que las hacía aun más impresionantes.
Desde esta perspectiva, la deconstrucción del mito de Eva se vuelve una cuestión capital para devolver a la mujer al puesto que realmente debe tener en la sociedad, ya que si su existencia viene determinada por ser un apéndice del hombre, no son más que una parte más de la creación puesta en el mundo para servir al mundo. Es un trabajo arduo y largo, ya que son decenas de siglos de cultura patriarcal justificada a través de la religión, pero inaplazable.
El mito, la religión, está totalmente inserto en el imaginario colectivo y sería imposible una trasformación social sin derribar las bases de la anterior hegemonía cultural y construir una nueva acorde con los objetivos de igualdad.